Trump acentúa el maltrato a migrantes mexicanos aunque subsidian con 10 mil millones de dólares anuales


  • La política del gobierno mexicano ha sido sumisa ante la embestida de Trump

POR JUAN MANUEL TIRADO JUÁREZ

Desde hace tiempo, sobre todo con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o Tratado de Libre Comercio (TLC) firmado en 1994, entre los sectores de la clase política de Estados Unidos creció un malestar contra la migración proveniente de México. Por aquellos años, se presentaron iniciativas ante el Congreso —como la Ley 187 del gobernador de California, Pete Wilson— en las que se criminalizaba a los inmigrantes por su idioma y color de piel. Asimismo, la percepción hacia ellos cambió decididamente a raíz de los sucesos ocurridos en septiembre de 2001, cuando grupos extremistas atacaron diversos objetivos en ese país. Pese a ello, la ley impulsada en 2006 por el senador James Sensenbrenner —que dio lugar a la construcción de más bardas en la frontera entre ambos países y a poner más trabas a los indocumentados para obtener licencias de conductor— levantó oleadas de protestas en su contra. El actual ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, ha enardecido el racismo con un ataque artero que retoma viejos estereotipos y falsedades, como el señalar que nuestros connacionales que laboran en el país del norte quitan el empleo a los estadunidenses, además de tildarlos de criminales y violadores.

Trump, el empresario que relevó a Barack Obama en la presidencia —quien deportó a 2.8 millones de personas durante su gestión—, encontró un terreno fértil en donde verter sus planteamientos al apoyarse en grupos y personajes siniestros como el Ku Klux Klan, White Power, Wake Up Washington, Light The Border, Minute Men, y el exsheriff del condado de Arizona, Joe Arpaio, señaló el doctor José Manuel Valenzuela Arce, especialista del Colegio de la Frontera Norte, con sede en Tijuana, Baja California.

Entrevistado en el marco del XI Encuentro Internacional de Historiografía, llevado a cabo recientemente en la UAM Azcapotzalco, señaló que las iniciativas de Trump han ocasionado que, por ejemplo, los niños mexicanos migrantes o los nacidos de aquel lado de la frontera que acuden a las escuelas primarias, sean agredidos precisamente bajo la lógica del suprematismo blanco. Por otro lado, como se sabe, ha emprendido una batalla para hacer tambalear el futuro de cientos de miles de jóvenes, los Dreamers, que crecieron y estudiaron en Estados Unidos y que hoy resisten la eventualidad de ser deportados por la postura mezquina de quien, de manera irresponsable, juega con el futuro de los estudiantes que “han construido su proyecto de vida” en ese país.

Esas políticas del empresario neoyorquino se insertan en la redefinición de la política exterior de Estados Unidos que ha apuntado su ofensiva en contra de México; el racismo presente en su discurso está en sintonía con las propuestas de ideólogos como Samuel Huntington, quien se ha centrado en contra de nuestro país, al que ubica como la principal amenaza para aquella nación por la creciente presencia mexicana dentro de sus fronteras. Por ello, Trump dio luz verde para tapiar la frontera.

Hay que entender, explicó el doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de México y Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Baja California, que —a raíz de la caída del muro alemán— “el tema de la migración mexicana al país del norte se convirtió en una pieza importante en el tablero del ajedrez político de aquel lugar”.

En ese escenario, la estrategia política del gobierno mexicano —con una gran falta de oficio diplomático— ha sido sumisa ante la embestida desatada por Trump: ha “acatado y asumido la secuencia de agresiones” y desatinos. Por otro lado, el fenómeno de los desplazamientos desde México y Centroamérica se ha complicado: la situación económica en la región ha empeorado y, por ende, la creciente pobreza obliga a la gente a buscar mejores opciones de vida. Además, no se puede dejar de lado el rol jugado por el gobierno de México a partir de la firma del TLC —de manera tácita hicieron “el trabajo sucio” para frenar la migración proveniente del sur de nuestro país—, y que el crimen organizado ya ha afectado los desplazamientos migratorios.

El experto —autor de más de una docena de libros y de otros en coautoría, y merecedor del Premio Estatal de Ciencia y Tecnología en 2012 en Baja California Norte— reflexionó sobre otros lugares donde ocurren desplazamientos, pues además de los muros de concreto o metal también existen los de agua, que constituyen “una verdadera sepultura de migrantes”, así como los muros invisibles, simbólicos, asentados en estereotipos y conceptos supremacistas.

En otros temas, el especialista llamó a redefinir las estrategias seguidas por nuestro país (con directrices señaladas desde Estados Unidos) para atacar el problema del narcotráfico; invitó a repensar el modelo prohibicionista, pues lejos de llevar a una solución se atizó la violencia, sobre todo desde el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa. Asimismo, recalcó, se ha observado una grave ofensiva en contra de las mujeres, los homosexuales, las poblaciones originarias y los afrodescendientes. En este sentido, la realización de actividades como el citado encuentro de Historiografía, “contribuye a discutir y perfilar propuestas desde la academia”.

 

Las redes sociales abrieron diversos espacios públicos

Pese a que tienen poco tiempo de haber sido lanzadas —en los primeros años del siglo en curso—, en la actualidad las redes sociales han alcanzado a centenas de millones de personas en el mundo; su atractivo y rentabilidad les ha llevado a obtener montos millonarios en publicidad. El boom de esas redes está entrelazado con la acelerada expansión del Internet al que cada vez más personas tienen acceso —en México se estima que son por lo menos 70 millones—, y al no menos vertiginoso acceso a teléfonos celulares, tabletas y computadoras, a través de las cuales la gente se interconecta al ciberespacio, expuso el doctor Saúl Jerónimo Romero en su ponencia Las redes sociales y la política.

Los usuarios de las denominadas redes sociales, destacó, han venido modificando diversas esferas de la vida pública, del ámbito político y de la comunicación. En el primer rubro, en 2008, en Estados Unidos Barack Obama llevó a las redes su oferta política y la solicitud de apoyo para “financiar su campaña”; más adelante, Donald Trump ha hecho del Twitter su herramienta para estar presente, alejado y enfrentado con los principales medios de información de su país.

Respecto a México, hace cinco años —durante las campañas presidenciales— se integró el movimiento #YoSoy132 que evidenció, entre otros aspectos, “la torpeza de los actores políticos” para tratar con esa novedosa forma de enlazar a las personas. Como se recordará, durante un acto en la Universidad Iberoamericana, varios estudiantes cuestionaron al entonces candidato Enrique Peña Nieto. Uno de los dirigentes del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía y egresado de esa institución, señaló en esa época que quienes criticaron al abanderado priistas eran “porros y provocadores”; los jóvenes difundieron sus credenciales que los identificaban como alumnos de la Ibero para desmontar las falacias de Coldwell.

Esos hechos desencadenaron una “movilización en redes sociales —en especial en Twitter— contra la manipulación de la información”. La ofensiva se centró en los medios informativos, con especial acento en Televisa. Quienes se sumaron a esa movilización cibernética buscaron una nueva forma de “comunicar y entender lo político”. Después de ese hecho, hubo quienes se dieron a la tarea de emplear a expertos para usar robots con la finalidad de inflar el número de seguidores, transmitir sus mensajes o denostar a los oponentes.

Con la contienda electoral presidencial a la vuelta de la esquina y con un creciente número de internautas y usuarios de las redes sociales que se han alejado de la televisión, los actores políticos están recurriendo cada vez más al ciberespacio; por ello, no es un secreto que allí será donde se librará una férrea batalla. Para el doctor en Historia por el Colegio de México y quien está al frente de la Coordinación Divisional de Difusión y Publicaciones de CSHen esta Unidad, “el candidato o candidata que mejor haga uso de sus redes sociales tendrá mayores posibilidades de ganar”.

Los actores políticos habrán de afinar sus equipos de comunicación para que, además de enviar mensajes, interactúen con la opinión pública como lo hacen los usuarios con sus familiares y amigos. Y adelanta: “Si los discursos van por una sola vía y no hay retroalimentación, los electores buscarán a quien sí los escuche, aunque les cuente mentiras como Donald Trump”. Las redes sociales, con 12 años en operaciones, “se han vuelto un espacio fundamental para la acción política; ellas definirán el futuro político de las naciones, para bien o para mal.”

 

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Sección de Información y Divulgación, UAM Acapotzalco
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