Cineastas nacionales se han empecinado en su narrativa y han triunfado


  • La exhibición cinematográfica favorece a las producciones foráneas

  • Leonardo Cárdenas impartió el curso La estética y el discurso en el cine

POR JUAN MANUEL TIRADO JUÁREZ

Un poco antes de la primera mitad del siglo XX, el cine mexicano contaba con exponentes de calidad: un puñado de directores, fotógrafos y guionistas sustentaban con su trabajo las labores de estrellas reconocidas. Mientras buena parte del mundo estaba sacudida por la Segunda Guerra Mundial, la cinematografía del país cobró auge, la producción se incrementó y las salas nacionales y las de los países de habla hispana reportaban llenos.

            Esa etapa de bonanza fue conocida como la Época de oro del cine mexicano, que vivió años de esplendor nutrido éste por influencias que llegaron del exterior, entre ellas, la del cineasta soviético Sergei Eisenstein, quien vino a filmar en diversos lugares de la provincia —aunque no pudo concretar a plenitud su obra Qué viva México—, y años después, la del español Luis Buñuel, que se instaló aquí después de salir de España y de haber hecho escala en Estados Unidos, donde no pudo materializar sus proyectos. Los tiempos cambiaron; además, ocurrió la llegada de la televisión. El brillo se fue atenuando y, en algunos momentos, parecía que la industria nacional del séptimo arte se desvanecía, como un fade out al final de una película.

Aún así, se mantuvo latente una veta de calidad que empezó a descollar hacia finales del siglo pasado. Se incorporaron jóvenes egresados de las escuelas de cine o con formación universitaria, que recogieron la estafeta de sus antecesores y levantaron una nueva oleada de creatividad que ya ha cosechado frutos a nivel mundial. El licenciado Leonardo Cárdenas Hernández, quien recientemente impartió el curso La estética y el discurso en la teoría cinematográfica, en la UAM Azcapotzalco, que trató sobre la actual situación del cine en México y si su fama en auge podría semejarse a la que se vivió a mediados del siglo pasado, aseguró que si bien hay directores y fotógrafos de gran calidad, todavía no se puede equiparar con lo que sucedía en aquella época.

En el siglo XX era evidente la influencia del cine norteamericano: el naturalismo estadunidense que tenía en Hollywood a una meca que marcó, con su tónica comercial, el ritmo a seguir. Pero también había otra vertiente explotada por cineastas como Fernando de Fuentes, Emilio “El indio” Fernández e Ismael Rodríguez, y el cinefotógrafo Gabriel Figueroa, entre otros. Éste último se nutrió con la estancia del cineasta y teórico ruso, Serguei Eisenstein, quien impulsó al cine mundial con cintas como El acorazado Potemkin y Octubre, entre otras, producto de sus reflexiones teóricas sobre la estética y el discurso cinematográfico.

Otro factor que incidió en el cine hecho en México fue la incorporación del español Luis Buñuel, quien entre los años 20 y 30 sacudió a los medios intelectuales con El perro andaluz y La edad de oro, en donde hizo patente la influencia surrealista.

Cárdenas Hernández, egresado de la licenciatura en Sociología de esta Unidad, opinó que si bien hubo entonces autores importantes en nuestro cine, “faltó el impulso del virtuosismo” realmente creativo, y eso lo condujo posteriormente a una caída prolongada sin que hasta la fecha haya logrado salir. En esto último ha tenido que ver la producción, la distribución y el contexto político.

Para el especialista en el ámbito cultural con énfasis en cine, esa industria se ha visto ceñida a las pautas dictadas por la televisión comercial basada en esquemas repetitivos poco creativos, que repiten los formatos que vician las producciones. Aunado a ello, la exhibición cinematográfica favorece a las producciones foráneas y a los éxitos a nivel mundial; se le apuesta a lo extranjero pues el interés radica en llenar salas con cintas que les reditúen en taquilla: su “interés es ganar dinero sin producir nada”. Así les ha funcionado a cadenas como Cinépolis o Cinemex.

No obstante, las nuevas generaciones de cineastas —muchos formados en las escuelas de cine de la UNAM y del Centro de Capacitación Cinematográfica— han venido luchando contra las directrices de esa industria, consideró. Alejandro González Iñárritu, Alfonso Cuarón, Carlos Reygadas, Carlos Bolado, Amat Escalante y Guillermo del Toro, entre otros, han destacado por su calidad y por empecinarse en seguir un camino independiente que les ha conducido, en la mayoría de los casos, a situarse en la plana mayor de los directores actuales. Esos autores se empeñaron en mantener una línea de calidad narrativa y técnica que los ha llevado a niveles muy destacados y a levantarse con los máximos premios a nivel mundial.

Las cintas de Cuarón, González Iñárritu y Del Toro han llevado a mucha gente a las salas de cine y contado con presupuestos considerables que les han permitido dirigir elencos estelares, en tanto que Reygadas y Escalante mantienen otra dirección por el momento, pero todos muestran gran solvencia estética. Es positivo que la industria se haya percatado de que el buen cine le interesa al público, que películas como Birdman, The Ravenant o Gravity cuenten con repartos de renombre que llevan público a las salas. Sin embargo, acota el también cinéfilo y entusiasta promotor de cine clubs, “no creo que se repita” aquella época dorada, pero sí habrá una oferta distinta para el público que exige películas de calidad.

Cursos de cine para la comunidad universitaria

Desde hace algún tiempo, Cárdenas Hernández ha ofrecido cursos intertrimestrales de Apreciación Cinematográfica, de la mano con la División de Ciencias Sociales y Humanidades y el programa de Enlace Estudiantil. Recientemente impartió el curso La estética y el discurso en la teoría cinematográfica, apoyado por la División de Ciencias y Artes para el Diseño, y en el cual decidió no centrarse en la idea “de aprender a ver cine” sino de dotar a los asistentes de las “herramientas para analizar” los filmes e indagar en lo que los autores quieren manifestar a través de las imágenes. Es decir, continuó, que la comunidad universitaria conociera los fundamentos teóricos de la estética y el discurso cinematográfico.

Durante las sesiones proyectó varias películas para analizar los planos utilizados, los movimientos de cámara, las secuencias, los encuadres y el montaje, muchas veces inspirados en una pintura o fotografía. Asimismo, en las clases se analizaron la música y los efectos sonoros entre otros elementos que, en conjunto, construyen esa gran obra colectiva que es la película. El desmenuzar esos puntos “ayuda a entender lo que el autor quiere transmitir”. También revisaron los problemas que sortea la producción, como es el recrear un escenario. Para el experto, es de primordial importancia resaltar a los alumnos “que el cine no es una propuesta acabada sino que siempre se recicla, se deconstruye y se vuelve a construir” desde el punto de vista teórico y práctico.

Otra de las intenciones del curso, añadió, es que crezca el interés de los jóvenes por el quehacer del séptimo arte, pues en la UAM no se ha establecido el estudio formal del cine. Recalcó que los cursos son fruto de una labor colectiva que nació en el Cine Club estudiantil de esta Unidad, que sembró esa semilla de celuloide y que ha realizado una labor titánica para sacar adelante sus propuestas, incluso, enfrentando en ocasiones la cerrazón de las autoridades y la falta de apoyo. Sin embargo, lejos de cejar en sus intentos, siguen adelante con sus iniciativas pero “nos gustaría más apoyo”, y que hubiera más interés de parte de la administración para que resuenen sus voces propositivas, “que son parte importante, fundamental de la Universidad”, concluyó.

A los interesados en inscribirse en Apreciación cinematográfica o en Estética y discurso, pueden consultar la página de Facebook del Cine Club de la UAM-A o la de Comunicación, y estar pendientes de los carteles publicitarios. Para el siguiente periodo intertrimestral, Cárdenas Hernández ya tiene programado impartir El cine como proyecto estético de la modernidad: los fundamentos de la teoría cinematográfica. Para mayor información consultar la página digitaldcsh.azc.uam.mx/intertrimestrales.

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Acerca de alephUAM_A

Sección de Información y Divulgación, UAM Acapotzalco
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