Los 17 bebederos redujeron entre 20 y 25 por ciento la cantidad de botellas de plástico depositadas en la basura


POR JUAN MANUEL TIRADO JUÁREZ

Desde principios de este siglo el tema de la sustentabilidad cobró importancia en las universidades. Hacia mediados de 2009, en la UAM Azcapotzalco se dio inició el Programa Institucional Hacia la Sustentabilidad (Pihasu), que, entre otras, ha echado a andar medidas para el ahorro de agua mediante la colocación de llaves ahorradoras y de mingitorios ecológicos, además de implementar una planta de tratamiento de aguas residuales.

            Cabe subrayar que con su campaña de separación y recolección de la basura —previa información y concientización entre la comunidad universitaria—, en los diez últimos años este programa ha recuperado 100 toneladas de residuos reciclables, como botellas de PET, envases diversos, aluminio, vidrio, cartón y papel, principalmente. Por otro lado, también ha avanzado en su plan de ahorro de energía eléctrica: se han incorporado luminarias de led, separado los circuitos de iluminación externos e internos y se han colocado sistemas híbridos en la Plaza Cosei. En el lapso de una década, Pihasu consiguió un ahorro de más de 28 mil megawatts y evitó la emisión de alrededor de 19 mil toneladas de bióxido de carbono.

            Asimismo, han tratado adecuadamente los residuos provenientes de la poda de las zonas arboladas además de los que se producen en la cafetería, los laboratorios y las oficinas, informó la doctora Sylvie Jeanne Turpin Marion, profesora investigadora de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería y una de las principales artífices del citado programa, quien agregó que hacen esfuerzos para que en las aulas se impartan materias relacionadas con la sustentabilidad.

            Durante su conferencia Construcción de una Universidad Sustentable, dictada en ocasión del Séptimo Seminario en Calidad y Protección Civil 2018. Construyendo Sistemas Integrados para el Desarrollo Organizacional, la especialista resaltó que la sustentabilidad trae aparejado el cuidado de los recursos naturales para que las generaciones futuras puedan seguir contando con ellos, y abarca diversos rubros como la restauración y la preservación del ambiente. Señaló que este tema también se relaciona con la reducción de la pobreza, la tolerancia y el respeto a la diversidad cultural, la satisfacción de las necesidades básicas y el uso de tecnologías limpias.

            La licenciada en Química y doctorada en Ingeniería Ambiental explicó que entre los factores que ayudan a conseguir el desarrollo sustentable están el educativo, el cultural, el político, el moral, el ecológico y el tecnológico.

            Al compartir un recuento de las labores realizadas en la última década y los resultados obtenidos, resaltó la creación de la Oficina de Gestión Ambiental, encargada de administrar el manejo del arbolado, el ahorro de energía, los proyectos relacionados con la contaminación del aire, la gestión de los residuos y el manejo y ahorro del agua. Puntualizó que la planta de tratamiento de aguas residuales de la UAM-A tiene una capacidad de producción promedio anual de 185 metros cúbicos, mismos que se emplean para el riego de la áreas verdes, y de 17.3 metros cúbicos de agua destilada, que se utiliza en los laboratorios.

            Otras medidas, continuó, ha sido la colocación de 145 mingitorios secos y llaves de flujo controlado en los lavabos, con lo cual, en cuatro años, se ahorraron 100 millones de litros de agua. Asimismo, la instalación de los 17 bebederos ayudó a reducir —entre 20 y 25 por ciento— la cantidad de botellas de plástico depositadas en la basura. En materia del manejo de los residuos que se colectan en los botes blancos y rojos diseminados por la Unidad, a lo largo de diez años se han recuperado 100 toneladas de elementos reciclables.

            El Pihasu, reiteró, ha rendido buenos frutos, lo que explica que haya sido adoptado por otras instituciones y que haya conducido a que la Metropolitana ocupe el lugar 153 del ranking global de universidades.

            En comentarios a este medio, Turpin Marion destacó que la comunidad universitaria ya tiene mayor conciencia sobre temas como el ambiente, el desarrollo sustentable y el cambio climático. Es significativo que, en cuanto al manejo de la basura, en la UAM haya mejores resultados que en otras instituciones; en la mayoría de los casos, los residuos sí se colocan en los depósitos correspondientes. Los esfuerzos continúan, dijo: recientemente, a la campaña de carteles colocados en los pasillos del plantel se sumó una que se realiza en los salones. En ésta última, alumnos voluntarios explican la importancia de depositar correctamente la basura, concluyó.

            Durante la jornada inaugural de la séptima edición del citado seminario, la licenciada María Eugenia Ortega Marín, responsable de la Oficina de Gestión de Calidad, subrayó que se eligió el tema de la protección civil porque es fundamental para la sobrevivencia, y ayuda a estar preparados ante las eventualidades. La doctora Norma Rondero López, secretaria de la Unidad, resaltó que esa instancia realiza esfuerzos orientados a la “formación de una cultura de calidad” entre la comunidad universitaria que se traduzca en el fortalecimiento de los servicios que ofrece esta Unidad en las áreas de docencia, investigación, difusión y preservación de la cultura, “con un enfoque participativo, innovador, eficiente y efectivo”. El seminario es “una muestra clara de nuestro compromiso de ser una institución abierta, incluyente y sustentable, que contribuya a la transformación de nuestro país en materia de calidad y protección civil”.

            El licenciado en Psicología, Mario Martínez Sánchez, durante su conferencia Cómo reconstruirnos después de una crisis, señaló la necesidad de mantener una actitud resiliente para sortear las dificultades por las que atraviesa el ser humano. Para superar las crisis es necesario reconocer, de inicio, las debilidades de uno mismo; una persona con equilibrio emocional y bienestar puede estar en mejores condiciones para enfrentar las eventualidades, aunque las reacciones son diferentes. Salir adelante en los episodios difíciles, es un tema complejo para el cual no hay recetas; sin embargo, las personas resilientes los enfrentan de manera asertiva y frontal.

            Durante su ponencia, hizo hincapié en que es importante mantener la autoestima, la capacidad de visualizar el futuro a mediano y largo plazo, desarrollar la habilidad del autocontrol y “ver lo que se tiene y se puede hacer para seguir adelante”. Reconstruirse como seres humanos es una tarea individual, muy compleja, que a nivel teórico “suena bien” pero en el terreno de los hechos es difícil. En alusión a los sismos del año pasado, señaló que hay que procesar lo ocurrido para poder superarlo, sobre todo tomar en cuenta que vivimos en una región sísmica, subrayó. Cada persona tiene la capacidad de reconocer lo que puede o no hacer y puede desarrollar una personalidad resiliente para no correr, gritar ni empujar, sino reaccionar de la mejor manera posible. Es importante, puntualizó, tener una actitud optimista, analizar los problemas con calma, verlos de manera realista y evitar el lenguaje catastrofista.

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Sección de Información y Divulgación, UAM Acapotzalco
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