Sin laicidad no puede haber democracia: Patricia Galeana


  • Fue presentado Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia, en la FILPM

POR JUAN MANUEL TIRADO JUÁREZ

A unos días de que se cumplan 212 años de su natalicio y en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), se realizó la presentación de una edición electrónica que comprende 15 tomos recopilados por el ingeniero Jorge L. Tamayo, agrupados bajo el título Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia. En el acto, la doctora Patricia Galeana Herrera, titular del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), subrayó la estatura intelectual del Benemérito de las Américas, presidente de este país entre 1858 y 1872, en diversos periodos.

            Juárez, dijo, es un referente obligado para los interesados en la historia de México, ya que “protagonizó la consolidación del estado nacional”, una tarea nada fácil pues, una vez concluida la lucha de independencia, el país registró “gran inestabilidad política”. Con una destacada participación, al político oaxaqueño —nacido en San Pablo Guelatao, el 21 de marzo de 1806— además le tocó actuar en medio de las disputas entre liberales y conservadores, que tuvieron como consecuencia las amenazas de intervenciones extranjeras, que se concretaron con la imposición del gobierno monárquico de Maximiliano de Habsburgo, dijo.

Esos años son de gran interés pues, luego de atravesar por diversos conflictos armados, la República salió avante después de haber sorteado las amenazas que pudieron haber convertido a nuestro país en un protectorado estadunidense o francés, aseguró. Durante su intervención, la también exdirectora del Archivo Histórico de la Nación resaltó que otro de los principales logros del juarismo fue la creación del Estado laico, lo que marcó el rumbo de este país y es un estamento que se debe conservar.

            Con Juárez se “superó el estado confesional”, mientras que diversos países de América Latina no lo han logrado. Así se perfiló la independencia del estado “respecto de la institución eclesiástica hegemónica”, la católica.

Sin embargo, aseguró que en los tiempos electorales actuales, candidatos y partidos quieren quedar bien con las iglesias, en particular con la católica. Esos coqueteos con una religión en especial vulneran uno de los principios fundamentales del juarismo: el laicismo; la obligación del gobierno es garantizar que los ciudadanos abracen el culto religioso que prefieran o no tengan ninguno. Exhortó a la “ciudadanía a defender el legado de Benito Juárez. Sin laicidad no puede haber democracia”, puntualizó. La experta —autora de 15 libros— recalcó a este medio: “Que no anden mezclando ahora la política con la religión”. Separarlos costó ríos de sangre y no podemos permitir que haya marcha atrás.

            Galeana Herrera reconoció el esfuerzo desplegado por el ingeniero Jorge L. Tamayo, quien durante años indagó acerca de diversos documentos y correspondencia de Juárez, y se dirigió al expresidente Adolfo López Mateos para que lo apoyara en esa titánica labor que, en un principio pensó, representaría ocho tomos, pero terminaron siendo 15.

Los materiales que recuperó y que ahora ya se pueden “bajar” de Internet, se recopilaron durante varios años e incluso la doctora Patricia Galeana se sumó a esos esfuerzos, señaló el doctor Cuauhtémoc Hernández Silva, adscrito al Departamento de Humanidades de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En esos documentos y epistolario se recuperan detalles no sólo sobre la vida de Benito Juárez sino también se plasman aspectos de la lucha liberal sostenida desde 1854 hasta el año de su muerte, ocurrida en 1872.

En esos tomos los interesados encontrarán “textos fundamentales para investigar, analizar y conocer la historia de nuestro país”, señaló a aleph el historiador egresado de la UNAM y doctorado por el Colegio de México.

            Es relevante recuperar la historia y sus personajes; ahora la tendencia es cortar — en las escuelas primarias y secundarias— las horas que antes estaban dedicadas al estudio de la historia, y “es esencial conocerla para tener un mejor presente y futuro”. Subrayó que el pasado 15 de julio se conmemoró el 150 aniversario del triunfo de la República y nadie se acordó: “El señor Peña Nieto se fue a correr”, y en la Comisión Permanente del Legislativo se habló del Día de la vaquita marina, ironizó. Esa situación no se da solamente en las escuelas sino también en nuestras clases políticas; finalizó pidiendo “¡Más historia por favor!”.

El ingeniero civil Jorge L. Tamayo, inquieto y versátil profesional que incursionó en diversos ámbitos a mediados de la década de los 50 del siglo XX, empezó a investigar y recopilar material relativo a su paisano, Benito Juárez García, que plasmó en dos libros: el primero, publicado en 1957 por el Fondo de Cultura Económica, Epistolario de Juárez, que contiene más de 461 documentos y, en otro, editado en 1970 y titulado Juárez en Chihuahua. Su apasionamiento por ese personaje y por los liberales de mediados del siglo XIX contagió a su esposa, Martha López Portillo, quien se convirtió en su colaboradora, enfatizó el licenciado Jorge Tamayo López Portillo.

Respecto al material reunido en los 15 volúmenes aludidos, refirió que en ese esfuerzo titánico y minucioso en donde virtualmente participó su familia —su madre y sus hermanos Eduardo y Alfonso—, se revisaron y compilaron más de 9 mil documentos que se plasmaron en 2 mil 400 páginas.

En su intervención matizó una faceta no muy conocida del prócer oaxaqueño: la del trato tierno con sus hijos, el amor por su esposa, Margarita Maza, y la amabilidad con sus amigos de la infancia y juventud. También se evidencia la pasión y la vehemencia para discutir temas políticos y la manera en que enfrentó problemas cruciales del país. Consideró que seguramente se seguirán haciendo trabajos sobre el Benemérito de las Américas, pero su investigación y la digitalización realizada en la Unidad Azcapotzalco de la UAM, convierten a la compilación “en un instrumento para el estudio histórico del siglo XIX en nuestra querida patria”.

            En la biblioteca del Recinto Homenaje a don Benito Juárez, ubicado en el Palacio Nacional, se encuentran los 15 tomos impresos de la edición, y ahora también en Internet la versión electrónica; esta es una obra fundamental de consulta, puntualizó el licenciado Carlos Mújica Suárez, encargado del citado lugar. Para los interesados en los textos —entre los cuales están Apuntes para mis hijos, Efemérides, Documentos 1805-1854, Gobierno de Comonfort, Guerra de Reforma 1854-1860, Guerra de Reforma y Tratados McLane-Ocampo 1860—, se pueden descargar y consultar en la dirección http://juarez.mhiel.mx/. El equipo que participó con Jorge L. Tamayo estuvo integrado por el doctor Hernández Silva, Aurelio López López, Álvaro Osvaldo López García, y Dulce María Millán Zarate, además de contar con el apoyo del INEHRM, la Cámara de Senadores, la UAM Azcapotzalco y la familia Tamayo López Portillo.

 

El desamor, la infancia y la música presentes en los cuentos de Vladimiro Rivas Iturralde

El más reciente libro del maestro Vladimiro Rivas Iturralde, El amante y el artefacto soviético. Relatos escogidos, que reúne quince cuentos, fue presentado hace unos días en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. El volumen reúne algunas narraciones inéditas en México, entre ellas Edén subvertido, Gracias, Afrodita, El amante y el artefacto soviético, Música para nadie y otras que ya habían sido publicadas. Algunas de estas últimas recibieron un nuevo tratamiento del escritor nacido en Quito, Ecuador, pero residente en nuestro país desde hace ya varias décadas.

            El autor subrayó su gusto por contar historias, la mayoría cortas —aunque en alguna ocasión ha incursionado en la novela, como es el caso de El legado del tigre—, en las cuales trata sus obsesiones: “El amor (más bien el desamor), la infancia y la música”. Su afición por la música es tangible, “ha sido una constante” en sus narraciones y el tema de varias de las publicadas en esta edición —Música para nadie, Mozart, K.15 y Los pasos invisibles—; es la “búsqueda y realización de una forma literaria, una forma musical del relato”.

            Durante la presentación del volumen editado por la Unidad Azcapotzalco de la UAM en la serie El pez en el agua, refirió que cuando se sienta a escribir se imagina como un Juan Rulfo o un Jorge Luis Borges —dos de sus autores favoritos y guías en su quehacer literario—, pero al final, ironizó, no pasó de ser Vladimiro. En su intervención aludió al empleo de un lenguaje amoroso y riguroso proveniente de su voz interior, en donde pulula, además de los autores citados, Anton Chejov. De Borges, aprendió “el impudor y la audacia para plantearse mundos imaginarios; la austeridad, la auto exigencia, la idea y la noción de que las narraciones tienen un ritmo; de Rulfo y del ruso, “ese sentido humano, esa ternura extraordinaria que despliegan en todos sus cuentos”. Si algo de esas enseñanzas “he logrado en mis cuentos, pues qué bueno”, finalizó.

Gerardo Kleinburg, crítico y promotor musical, escritor, funcionario en gestiones artísticas y culturales e ingeniero bioquímico (quién confió que empezó a leer el libro un día antes y lo concluyó un poco antes de la presentación), subrayó los vasos comunicantes que existen entre la literatura y la música, como se hace evidente en la colección de cuentos de Rivas Iturralde. En esos textos, Kleinburg descubrió paralelismos con la vida de algunos compositores como Schumann, sensacionalista y torturado. Además de la musicalidad que encontró en los relatos también estuvieron los silencios, “en tensión creciente”, con cierta similitud a la música de cámara y, en otras ocasiones, con la música de orquesta.

En un nivel más íntimo, recordó ciertos pasajes de los cuentos relacionados con momentos de su vida, como cuando un niño quiere enamorar a una pequeña con música de Mozart, o el apasionamiento detonado por un compositor epiléptico como Mussorgsky, uno de sus favoritos. El título del cuento Música para nadie, es genial y brillante, dijo, pues aborda los avatares de un autor prolífico “que escribe aunque sabe” que sus creaciones no se interpretarán. “Todo Vladimiro y el libro caben en ese cuento”, es una pieza que “soporta al volumen”.

Al leer las narraciones de Vladimiro, “es inevitable preguntarse si escribe sobre papel pautado sus rutas de viaje piel adentro, las caídas libres al delirio, la diafanidad del deseo o los jocosos desconciertos para una voz”, apuntó César Tototzintle Nava, quien estuvo a cargo de la corrección de la edición. En ese quehacer se ve al autor “cavilar al escoger una palabra de manera quirúrgica y ser como aquel niño del poema de Octavio Paz, que cada que tira su trompo lo hace caer justo en el centro del mundo”. Si en otros autores se aprecian planteamientos, núcleos y desenlaces, en este creador ecuatoriano-mexicano “reconocemos oberturas, adagios, improntus, ritornelos, responsos” y otras indicaciones que comparten “su dirección orquestal sobre nuestras bien dispuestas emociones en tiempos y movimientos”.

Para los melómanos seguir los relatos de Rivas es algo parecido a ver a un director que agita las manos, su batuta, para indicar los movimientos de sus músicos y de los instrumentos musicales. Para comprobar esa analogía, invitó a la audiencia a leer “las andanzas estetizadas de la vida de Vladimiro Rivas Iturralde en la presente entrega de narraciones. Al finalizar la lectura de El amante y el artefacto soviético, pedirán de pie y con palmas batientes: ‘Encore, encore’”, rubricó.

            El amante y el artefacto soviético. Relatos escogidos, (México, 2017) se suma a los libros de relatos El demiurgo, (Quito, 1968); Historia del cuento desconocido, (México, 1974); Los bienes, (México, 1981); Vivir del cuento, (Quito 1993); Visita íntima, (México 2011) y, Música para nadie, (Quito, 2016). Además, ha publicado los ensayos Desciframientos y complicidades, (México 1991); Mundo tatuado, (2002); César Dávila Andrade. El poema, pira de sacrificio, (2008) y, Repertorio literario, (2014), así como la novela: El legado del tigre, (Quito-México, 1997). Es maestro en Letras Iberoamericanas por la UNAM y profesor investigador en la UAM-A, en donde obtuvo el Premio a la Docencia en el año 2000.

Otros libros editados por la UAM-A y presentados en esta edición de la FIL, fueron El bautizo de la noche. Pedro F. Miret, de Javier Perucho, con la participación de Maia Fernández, Dafne Guerra y el autor; Semana Mayor, de Alejandro Anaya; Más frío que la muerte, de Iván Medina y, El Refugio, de David Poireth. En la presentación de estos tres últimos, participaron Luis Tovar, Carlos Gómez Carro, Norma Muñoz Ledo y los autores.

Fotógrafo: Jorge Darío Perea Juárez

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